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Terra
La Coctelera

Mi vida

mi vida no es algo sobre lo que

puedas filmar

escribir

dibujar

cantar

esculpir

bailar

o algo por el estilo

mi vida es algo inenarrable

dolorosa la mayor parte del tiempo

divertida cuando me despisto

sexualmente poderosa cuando mi motivación me lo permite

y

desde luego la mar de

incomprensible

gracias

En invierno la ciudad...

en la ciudad

este invierno pasaba

de

largo de

la existencia

conviriténdose en

insistencia

y

a su vez

en

un insufrible

culebrón de esos tan

malos

que meriendan

mujeres que perdieron su

momento porque

Dios

Un tipo normal. Sentado en la parada del autobús. Observando el discurrir del tráfico. Fumando espera. Pronto no podrá fumar en ningún lugar público sin ser amonestado. Una gota apaga el cigarro. A continuación la lluvia se estrella contra el asfalto helado del barrio. Suspira. Villancicos reberberan contra sus oidos una y otra, y otra, y otra, y otra vez. Piensa en lo inútil e intrascendente de su mísera existencia. Ni siquiera las luces de colores que invaden el espacio urbano consiguen provocar en él álgún estímulo. Recuerdos de sus últimas escapadas al confesionario del padre Manuel le asaltan inesperadamente. La palabra divina empezó a perder su peso hará cosa de un mes. Su crisis de fé empezó a acentuarse en las últimas misas ¿Cómo creer si nada tiene sentido? Trabajar, trabajar, trabajar y luego morir. Eso es lo que le ocurre a todo el mundo y nadie quiere darse cuenta, piensa. El autobús no llega así que decide levantarse para ir andando a la pensión. El primer paso es fundamental. El segundo paso confirma las intenciones del tercero. No hay un tercer paso. Solo una masa de negro y dolor, un dolor que abarca el conjunto del ahora. Esputos de sangre contra el pecho de un hombre nervioso y asustado que termina subiéndose a su coche tras lo que acaba de ocurrir. "Ayuda" piensa él, pero el hombre que acaba de proporcionarle un sentido a su vida en tiempo real acaba de marcharse dejándole a su suerte. Dada la hora que es existen pocas probabilidades de salir de este feo asunto. El dolor recorre sus costillas solapadas la una encima de la otra mientras, rotas y punzantes, rasgan sus órganos internos. Su mente intenta hacer algo, pero es imposible, su organismo ha entrado en fase de crisis y el caos reina. Estallidos, dolor, coágulos y un poderoso e incesante dolor de cabeza. Se siente vivo, sí, lástima que vaya a morir. Después de doce minutos inenarrables, termina de llover y, de algún modo, consigue levantarse por su propio pié sin ningún rasguño. Un resplandor resalta su expresión sonriente. Camina seguro de sí mismo hacia el horizonte. Todo parece lleno de significado y este significado, de comprensión por su parte. No puede evitar que dos lágrimas se deslicen por sus pómulos. "Gracias a Dios" dice. Luego asciende un escalón del conocimiento definitivo y logra fundirse con el todo que abarca la vida. Salvo que nada de esto es cierto. La mente humana es una verdadera trampa sensorial en situaciones extremas, un misterio. Todo lo que ocurre a continuación es obviable y poco destacable. La lluvia no se detiene y el tipo termina muriendo cubierto de su propia sangre, orín y heces. Sin comprender nada de nada, arrollado como un zorro en la cuneta, solo. "Dream is over..." dice la canción que suena en la radio local. Y, si Dios existe, nadie le ha visto esta noche.